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CRIMENES PASIONALES

   

Una historia de amor adolescente que terminó con 52 puñaladas


Matías y Karina tuvieron una hija a los 15 años. La chica lo abandonó, empezó a impedirle ver a la nena y a salir con otro. Al poco tiempo, lo citó en su casa de Almagro y allí lo asesinaron. Hoy se sospecha que le encargó el crimen a su novio.

Matías y Karina empezaron a salir cuando tenían 13 años. Los dos iban al Instituto Tierra Santa: él cursaba a la mañana y ella, a la tarde. Se cruzaban al mediodía y así empezó la relación, un amor adolescente que duró casi tres años. En octubre de 2006, la chica quedó embarazada y, pese a la resistencia de sus padres, decidió tener al bebé. Para eso se apoyó en su novio y en la madre del chico, Stella Maris, que la acogió en su casa. Durante ocho meses, todos vivieron juntos en un departamento de la calle Salguero, en Almagro, proyectando un futuro en común. Pero, un mes antes de dar a luz, Karina planteó que no le iba a poner el apellido de Matías a la beba. Fue el principio del fin.
En menos de un año, el amor adolescente y los proyectos de una vida en familia se desmoronaron. La beba nació, Karina se mudó y empezó a restringir las visitas de Matías. El empezó a frecuentar abogados para ver a su hija. Luego siguieron las amenazas, las emboscadas y finalmente, el crimen.
Matías Repossi tenía 16 años cuando fue asesinado de 52 puñaladas en la casa en la que vivían su ex novia y su hija, el 22 de agosto del año pasado. Por el crimen fue detenido Nacho, actual novio de Karina, un chico que en ese momento tenía 17 años y cumplió los 18 alojado en el Instituto Roca. La chica está libre, pero imputada como "partícipe necesario de homicidio calificado con ensañamiento". Esa misma acusación pesa sobre otros tres adolescentes de 18 años, todos chicos de Caballito y compañeros de colegio del principal acusado del asesinato.
Karina y Nacho (ambos son nombres ficticios por tratarse de menores de edad) se conocieron pocos meses antes del crimen. La hipótesis que manejan los investigadores es que la chica lo manipuló para que él asesinara a Matías. Antes, la adolescente había salido con otro joven, pero esa relación duró muy poco porque el chico se cansó de ella le pidiera que amenazara a Matías, según declaró él mismo. Pero con Nacho la cosa fue distinta.
"Mi hijo la amaba. El no podía entender por qué ella le hacía todo eso. Matías lo único que quería era estar con la beba y ser un padre responsable", cuenta Stella Maris.
Mía, la beba, nació el 30 de julio de 2007. A partir de entonces, Matías y su mamá comenzaron a pasarle dinero para los alimentos. Pero nada era suficiente para Karina. Empezó a pedir más y más y un día, de muy malos términos, anunció: "Vamos a juicio".
En uno de los tantos cruces que tuvo con Stella Maris, Karina le confesó: "Yo quería algo mío, algo para mí y ahora ya lo tengo". Matías no estaba en sus planes.
La disputa seguía creciendo y en diciembre de 2007, luego de una mediación, la Justicia decidió que Matías viera a Mía tres veces por semana. Entonces apareció Nacho. Karina y él empezaron a salir en enero de 2008 y, supuestamente, ella pronto empezó a llenarle la cabeza con que el padre de la beba la golpeaba y le hacia la vida imposible. Así, el adolescente comenzó a sufrir un hostigamiento, amenazas por teléfono y por mail.
Hasta que el 7 de agosto intentaron matarlo. Karina llamó ese día a Matías y le pidió que lo acompañara a lo de una amiga a buscar ropa para la beba.
Juntos, fueron a un edificio de la avenida Nazca y, cuando entraron al departamento, Nacho atacó a Matías con una maza. Como el adolescente sabía boxear, se defendió y logró zafar. Pero igual los golpes le produjeron una herida en la cabeza y le tuvieron que dar cuatro puntos en el Hospital Alvarez.
"El viernes 22 de agosto, Matías se levantó sonriente. Me abrazó y me dijo: 'Mamá, ¡cómo te quiero!'. Pero yo tuve un mal presentimiento", dice Stella Maris. Los mensajes de texto de Karina al celular del chico empezaron a las tres de la tarde: le decía que fuera a su casa porque la beba estaba enferma. "A las 19.30, se fue a la casa de ella pero a mí no me lo contó porque sabía que me iba a oponer, así que me dijo que se iba a lo de un amigo", relata la mujer.
"Matías fue al departamento en el que Karina vivía con su beba, su padre y su hermana. Cuando subió, lo agarraron entre al menos cuatro personas. La autopsia reveló que lo sujetaron contra un sillón. Según la confesión del principal acusado, entonces él lo apuñaló varias veces", explica el abogado de Stella Maris, Claudio Mazaira.
Stella Maris y su pareja salieron a buscar a Matías por todos lados y recién a las 21.10 encontraron la bicicleta del chico en la esquina de la casa de Karina, sobre Hipólito Yrigoyen. Pero ya era tarde.
Los asesinos ya habían arrojado el cuerpo en Parque Patricios. La Policía lo encontró esa misma noche y un hermano de Stella Maris lo identificó 24 horas después. Enseguida, los investigadores allanaron el departamento de Karina y hallaron mucha sangre, al igual que en el auto del padre de Nacho. Secuestraron cuchillos y descubrieron mails comprometedores.
Nacho confesó, pero despegó a su novia y dijo que había actuado en defensa propia. Señaló que uno de sus amigos lo ayudó a envolver el cuerpo de Matías en bolsas de consorcio, pero éste afirmó que eso lo había hecho la chica. Así, todos comenzaron a acusarse entre sí y la trama salió a la luz.

Una desesperada lucha por la guarda de la beba

Mía, la hija de Matías Rapossi y Karina, vive hoy con su mamá, pese al procesamiento que pesa sobre ella. "Mi nieta vive con una asesina", dice entre lágrimas Stella Maris Rodríguez, quien ya pidió al Juzgado Civil N°81 la guarda de su nieta.

Luego del crimen de Matías, Karina dejó el departamento en el que vivía con su papá y su hermana (quienes no están procesados, a pesar de que los investigadores creen que estaban en el lugar cuando ocurrió el crimen). La chica se fue a vivir con la beba a lo de su madre.

"Mía no sólo está viviendo con su madre, que está procesada como partícipe necesaria del homicidio de mi hijo, sino que también vive con su abuela materna y la pareja de ésta, a quienes la propia Karina denunció en febrero de 2007 por malos tratos y abuso sexual", agrega Stella Maris.

"La nena está viviendo ahora en un ambiente promiscuo, lleno de maldad y yo quiero que crezca en un ambiente sano, como lo hubiera querido mi hijo", concluye la mujer, desesperada.

El reflejo de toda una sociedad

Así como se dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, los criminólogos suelen repetir que lo mismo puede decirse de los delitos. En otras palabras, que los crímenes que se producen en una sociedad son un fiel reflejo de sus valores, sus costumbres, su nivel de educación y sus condiciones económicas. El cruel asesinato de Matías Repossi no puede explicarse desde la marginalidad ni desde la desesperación, por lo que hay que bucear en una forma cultural cada vez más violenta de resolver conflictos. Su vida no puede ya recuperarse, pero aún queda la chance de proteger la de su hija.

¿Son imputables?

El régimen de minoridad vigente establece que sólo desde los 16 años los menores pueden ser acusados penalmente, aunque sólo por delitos que impliquen condenas de más de 2 años de prisión. Es por eso que todos los detenidos del caso irán a juicio. Karina (17) será juzgada cuando cumpla los 18.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
   
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