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CRIMENES PASIONALES

   

 

"Antes de irse, la pateó y le gritó: no me denuncies"

24/10/11 Una vecina vio todo y lo incriminó. Un testimonio clave sobre un crimen brutal En 2010, un hombre atacó a mazazos a su mujer, con quien convivió 9 años y tuvo 2 hijos. Como no estaban casados, no se le pudo aplicar el agravante por el vínculo.

“Discutían adentro del auto y él se bajó a los gritos. Dio la vuelta por delante y cuando ella estaba abajo le dio una cachetada. Ella alcanzó a tirarle una piedra y pedía auxilio. Yo corrí a buscar un celular y escuché una explosión, como si reventaran una botella de cerveza contra el piso. Cuando volví a mirar él estaba montado sobre ella y le dio otros dos golpes que sonaban como mazazos.

Yo gritaba que la dejara, pero ni me miró. Antes de irse la pateó y le gritó: ‘más vale que no me denuncies, hija de puta’ ”.

El testimonio de Mariela Alejandra Domingual es la principal prueba contra Héctor Antonio Cortez, de 29 años, por el asesinato de su pareja, Micaela Recchini (24), ocurrido el 14 de marzo del año pasado en la localidad neuquina de Rincón de los Sauces.

El crimen es tomado en la provincia como un caso testigo de violencia de género y se han realizado numerosas marchas pidiendo justicia. Si bien no hay cifras oficiales, se asegura que en esa localidad del norte provincial la violencia doméstica es un problema sumamente grave.

Rincón de los Sauces, ubicada a la vera del río Colorado, en el límite con Mendoza, vive casi exclusivamente de la actividad petrolera. Si bien los sueldos del sector son buenos, los psicólogos dicen que el régimen de trabajo hace muy difícil la vida familiar. En promedio, los petroleros pasan 14 días en los yacimientos y 7 en su casa, por lo que conviven más con sus compañeros que con su familia.

En el juicio que se inició hace dos semanas en la Cámara Penal N° 1 de la ciudad de Neuquén, Cortez está acusado de homicidio simple, que tiene una pena máxima de 25 años de prisión.

No le pudieron aplicar el agravante por el vínculo – por el que le podría corresponder prisión perpetua- porque no estaban casados . A pesar de que tenían 9 años de relación, 6 viviendo en la misma casa y dos hijos en común, la ley no considera ese agravante en el caso de concubinato.

En la primera jornada del juicio declararon la madre de la víctima, Sandra Ferreyra, un hermano de la joven, Juan Manuel Recchini (17), y varias amigas, quienes insistieron que el hombre la había golpeado en varias oportunidades y que ella “le tenía miedo” .

Ellos afirman que días antes la pareja había decidido separarse y, si bien vivían en la misma casa, se hablaban muy poco y no dormían juntos . El sábado 13 de marzo del año pasado, ambos pensaban ir a la inauguración de un boliche, por lo que Juan Manuel se quedó al cuidado de los dos hijos (de 2 y 6 años) de la pareja.

Estuvieron sentados en mesas vecinas en ese local, incluso compartieron un trago y, después de las 5 de la mañana del domingo, ella se fue caminando con una amiga a la casa de esta mujer. Allí estuvo un rato, hasta que él pasó a buscarla en el auto, un Renault Megane de vidrios polarizados. Pero no fueron hacia su casa, sino hacia un barrio periférico, donde sucedió el crimen. Domingual, la vecina que observó el hecho, no pudo reconocer a Cortez por el rostro pero sí por la voz (en el reconocimiento lo hicieron gritar) y por su contextura física.

Antes de morir, Micaela intentó defenderse y le produjo una herida en la ceja izquierda y otras lesiones leves , por lo que él se hizo atender en el hospital de la localidad. El abogado de la familia Recchini, Marcelo Hertzriken Velasco, intentará probar que hubo premeditación y alevosía . El hermano de la víctima dijo que a las 5.45 de esa madrugada, Cortez volvió a la casa y luego de preguntarle en la puerta por los chicos, pasó directo al fondo a buscar algo. El joven sólo oyó ruidos -como si revolvieran una caja de herramientas- y se dio cuenta de que el cuñado había vuelto a salir porque escuchó el auto.

El abogado cree que fue a buscar el elemento con que luego la golpeó y que, según la acusación, es una maza. Domingual dijo que “con algo la golpeaba”, pero que no pudo ver el objeto. “No tiró nada, se subió al auto con eso. Yo avisé a la Policía con un teléfono que me tiró por la ventana una vecina, pero tuve miedo de ir a ver a la chica. Caí enferma, no quiero escuchar nada de esto, me hace muy mal”, señaló. Mañana, a las 12, se dictará la sentencia.

 

 

 

 

 

 

   
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