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CRIMENES PASIONALES

     

 

Mandó a su amante a matar a un ex novio: le dieron perpetua

El autor material del asesinato es un ex policía: se declaró culpable e irá preso 11 años.

Una relación enfermiza, un hombre dominado y una mujer decidida a todo derivaron en un asesinato a sangre fría.

Ayer, la Justicia de La Plata condenó a prisión perpetua a Verónica Luján Correa (30), acusada de instigar el homicidio de su ex pareja utilizando como mano ejecutora a su amante, un policía de la Bonaerense que terminó preso luego de admitir el crimen.

Eduardo Ariel Cejas (28) fue fusilado con un tiro de una 9 milímetros en la cabeza, el 20 de abril de 2009 en 57 entre 13 y 14. Llegó hasta ese lugar convocado por Correa, en lo que los investigadores consideraron se trató de una emboscada.

En ese sitio oscuro y desprotegido, el ex policía Diego Osuna –entonces novio de Correa– lo mató por la espalda y a corta distancia, casi sin mediar palabra.

La mujer estaba imputada desde el primer momento, pero en libertad. Había obtenido el beneficio de prisión domiciliaria pero luego de la lectura de la sentencia, el Tribunal Penal N° IV ordenó su detención.

Anoche durmió en la cárcel.

Esta historia de amor y pasiones que terminó en forma trágica comenzó en 2003, cuando Correa y Cejas iniciaron un noviazgo. Para Eduardo era la primera relación amorosa intensa.

“Estaba perdidamente enamorado” contó en el juicio una hermana de la víctima.

Correa trabajaba en un puesto de venta de sandwiches en la plaza de 12 y 60. Allí conoció al policía, a principios de 2009. Entonces –según coincidieron varios testigos– la muchacha decidió alejarse de Correa, quien continuó con los intentos de recuperar a su pareja.

Según varios testigos que pasaron por el juicio oral, la mujer mencionó la posibilidad de “matarlo” o “mandarlo a matar”. Esas frases, pronunciadas tras recibir algún mensaje de texto o una llamada de su ex novio, parecían exageradas. Pero resultaron ser literales.

La noche anterior al asesinato, Correa convocó a Cejas con este pretexto: le dijo que le haría conocer un supuesto hijo que habrían tenido como fruto de la relación.

Pero ese embarazo nunca existió. Lo citó a las 2 de la madrugada, el joven llegó y lo mataron.

Para el juez Emir Caputo Tártara, quien fundamentó la condena, “Eduardo Correa estaba completamente enamorado de la acusada, razón por la cual cumplía cualquiera de sus mandatos.

La imputada tenía plena conciencia de ello, y lo mandó ‘de nariz al matadero’ ”.

Osuna fue detenido horas después del homicidio y en un juicio abreviado lo condenaron a 11 años de prisión.

Caputo Tártara consideró que Correa fue instigadora y también “coautora” del hecho, porque facilitó la consumación del asesinato. El magistrado coincidió con el fiscal, Marcelo Romero, quien sostuvo que “la víctima fue emboscada, engañada. Le tendieron una ‘ratonera’ porque molestaba a su relación con Osuna. Tenía que desaparecer”, argumentó. En el alegato, Romero afirmó que “algunas mujeres ejercen sobre los hombres una fuerza superior a cien bueyes. Y Correa manejaba tanto a Cejas como a Osuna”.

En su descargo, Correa dijo: “Lamento muchísimo lo de Eduardo. Yo lo quería mucho. No tuve nada que ver con su asesinato”. Su defensa apelará el fallo porque considera que no hay pruebas que sostengan su participación. Además cuestionó la calificación de “alevosía” que Caputo Tártara y los jueces Juan Carlos Bruni y Lidia Moro le impusieron por unanimidad.

 

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